miércoles, 10 de diciembre de 2014

Pedazo de carne


Es complicado no sentir pertenencia a nada ni a nadie.          
Recuerdo que hace algunos meses una amiga neoyorkina me comentó que en una sesión (telefónica, está de moda eso en el primer mundo) con un tipo que lee las cartas astrales y aparte es sicólogo, éste había percibido en su aura que su energía no pertenecía a este planeta ni a este universo, que era de una galaxia que se encontraba a millones de años luz de la tierra, y en ese momento, me dijo, caí en cuenta de una manera extraña, que tal vez este tipo podría tener razón. La verdad es que no quise entrar en detalles, primero, porque dos días antes vi Interestellar, lo segundo ya no lo necesito explicar. Mi percepción fue que el tipo se había quedado igual de traumado que miles de geeks que ese fin de semana vieron la “obra de arte” de Nolan,  filme pretencioso, ruidoso con personajes innecesarios e intrascendentes y con un final espantoso. Terrible “homenaje” al maestro Kubrick (me pongo de pie al escribir su nombre).
Pero la verdad me hizo muchísimo ruido eso de la pertenencia que a su vez, creo, viene ligado a otro concepto que es aún más complicado, la Trascendencia. Y no me voy a poner a buscar las definiciones epistemológicas de la palabra solo para hacer creer que soy intelectual o algo por el estilo, si quieren leer cosas rebuscadas les paso los contactos de mis colegas Carlitos, y German que son unos verdaderos diccionarios andantes del señor Norberto. 
Eso de la trascendencia no es para mi. Y no es que sea un individuo sin aspiraciones o conformista. Al contrario, me considero con una personalidad imponente y de metas dignas de cualquier líder, con un IQ superior al común denominador (nunca he realizado algún test, pero eso se vibra). Pero sin duda no es para mi, ya que no me interesa cargar con un pedazo de carne 9 meses en mi cuerpo (y menos ahora, que después de varios años logré ponerme en forma luego de haber pasado 8 meses en la sierra Tarahumara comiendo tortilla y pinole, imaginen lo difícil que fue recuperar un peso saludable que tuve que comenzar a hacer Triatlones, no saben, es una chinga eso de nadar en mar abierto con cientos de mujeres histéricas sin sentido de la orientación marítima, dando patadas y manotazos, tragando agua salada y luego tratando de devolverla, con medusas, malaguas o como las quieran llamar, atacándote por todo el cuerpo que el spandex del traje, que por cierto está horrible, no cubre). Y ni siquiera pondría en discusión cambiar mis doce horas de sueño profundo por despertarme a las 7 de la madrugada para comenzar una pelea campal porque el pedazo de carne no se quiere levantar y odia ir a la escuela. No gracias.
Pero  seguramente hay otras formas de transcender, como escribiendo un libro o haciendo una gran película. Sin embargo, a duras penas estoy comenzando a escribir un jodido blog, y les confieso que lo hago porque se me está olvidando el español, no me juzguen, dos años en el gabacho no está mal, si me comparo con personas que se van un verano a España y llegan con un acento que parecen más españoles que ningún ibérico.
Y sobre hacer una película, podría escribir un guion tal vez, pero si lo dirige Woody Allen , y hablando de este personaje, el año pasado más o menos en estas fechas fui a verlo tocar con su banda de jazz, se presenta por temporadas en The Carliyle ,mientras no está dirigiendo o acosando alguna asiática menor de edad parecida a su esposa, (no lo juzgo, todas las asiáticas tienen la misma cara, es fácil confundirse). Wood, como lo llamamos los compas, (aprovecho también para mandar un saludo a mis compas de la PGR, y felicitarlos por su excelente intervención para que mi México no siga en la pendeja) él sí es de otra galaxia, no como mi amiga la neoyorker. En los 45 minutos que estuvo explayando sus dotes musicales ni siquiera tuvo la decencia de voltear a verme , y si lo hizo no me di cuenta, usaba unos lentes de botella que rotaban sus ojos de una manera muy extraña. Después pensé que si me hubiera puesto cinta adhesiva para estirarme los ojos y parecer asiática, tal ve hasta se hubiera levantado a saludarme. Podría regresar y poner en practica mi gran idea, pero no pienso pagar nuevamente 150 dólares para ver al buen Wood,  sinceramente, que bueno que es director. Y en la gran manzana hay espectaculares lugares para escuchar buen jazz , GRATIS. 

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